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11. sep., 2017

Gabriela Rivadeneira, dijo que “la revolución ciudadana siempre respaldará una consulta popular como legítimo instrumento democrático“, pero advirtió que “no apoyaremos procesos que respondan a la agenda de la derecha y de los poderes económicos del país; no apoyaremos una regresión de derechos políticos ni de desestabilización de la institucionalidad del país“.

Rivadeneira fue más allá, aseguró que hay una campaña mediática con intereses políticos soterrados que pretenden desestabilizar no solo la democracia sino desprestigiar los 10 años de la Revolución Ciudadana y la imagen de los máximos dirigentes. “No nos van a debilitar; seguiremos juntos más que nunca, defendiendo nuestros ideales, nuestros principios y nuestro proyecto político”, aseguró.

En Alianza País existe una medición de fuerzas, cada vez más evidente, entre quienes sostienen la línea del ex mandatario y quienes apoyan al nuevo Presidente, lo cual hace pensar a muchos que la idea de una consulta popular podría tener más la intención de zanjar diferencias políticas al interior del movimiento y controlar a los más fervientes defensores de Correa.

Si esa es la apuesta de Moreno sin duda, es un arma de doble filo.
Convocar a la ciudadanía a dirimir aspectos fundamentales refuerza la Democracia, pero utilizar la consulta popular para resolver conflictos internos de un movimiento, para zanjar problemas de conflictividad entre actores o como un velo para encubrir reconfiguración de alianzas puede ser peligroso pues no se puede saber cuál será el desenlace“, advierte Franklin Ramírez, profesor-investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).